HUMANO de MARIO Irarrázaval
Nació el 26 de noviembre de 1940 en Santiago. Escultor que lleva 40 años Creando figuritas en bronce, todas ellas cuentan una historia, de sufrimiento, rabias y también amores, las echa al mundo después de parirlas, para que luego las figuras cobren vida propia y empiecen a relacionarse entre ellas y con los observadores
Mario Irarrázaval realiza una producción escultórica con materiales tales como bronce, aluminio, piedra, madera y hormigón.
A través de un estilo figurativo, el artista comunica sus ideas en torno a una temática cristiana- humanística, de marcada tendencia social: la injusticia, la incomunicación, la soledad, etc., aspectos redimidos siempre por su confianza en el amor.
Tal comunicación es simbólicamente directa, sin hermetismos que confundan el sentido de la expresión; esto no significa que sus obras sean "simples o fáciles", si no que en ellas, la unión de composición formal y tema está tan íntimamente conseguida, que los materiales pueden evidenciar su propia capacidad de auto presentación.
Así mismo, la técnica de la cera perdida le permite al artista elaborar bronces que contienen todo lo que quiera imprimir: gestos, tensiones, texturas, haciendo que dichos elementos se presenten necesarios e inherentes al significado expresado.
Irarrázaval se aleja de los cánones de representación de la figura humana, para concebir seres con miembros alargados y cuerpos abultados, deformaciones que se relacionan con un intenso expresionismo, reforzado por las posturas de las figuras y la dirección de sus cabezas.